«Les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2,11). Estas fueron las palabras del ángel en el cielo de Belén y hoy se dirigen también a nosotros. Nos llena de confianza y esperanza saber que el Señor nació por nosotros; que la Palabra eterna del Padre, el Dios infinito, puso su morada entre nosotros; que se hizo carne, vino «y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). ¡Esta es la noticia que cambia el curso de la historia!
El anuncio de Belén es «una gran alegría» (Lc 2,10). ¿Qué alegría? No es la felicidad pasajera del mundo, ni la alegría de la diversión, sino una “gran” alegría, porque nos hace “grandes”… Él, el Unigénito del Padre, nos da el «poder de llegar a ser hijos de Dios» (Jn 1,12). Esta es la alegría que consuela el corazón, que renueva la esperanza y da la paz; es la alegría del Espíritu Santo, la alegría de ser hijos amados.
Este texto anterior son palabras del Papa Francisco en la felicitación de Navidad del pasado año. Me parecen unas palabras con un sentido profundo para la felicitación de Navidad que desde Cáritas Laredo queremos haceros a todos los que nos ayudáis en esta labor de solidaridad y encuentro social con los más desfavorecidos.
No es fácil, en estos tiempos convulsos por las guerras y discordias, por la DANA en Valencia, Castilla La Mancha y Andalucía, felicitarnos por la presencia en nuestro mundo de un Dios encarnado que quiere ser con nosotros camino de esperanza y de paz. Esperanza y paz que traen la alegría al mundo.
¡Feliz Navidad!. Que entre todos encontremos el camino del “Dios con nosotros” y podamos hacer de este mundo un lugar mejor para ser felices. Un abrazo a tod@s.
Juan Luis Cerro Aja
